Australia dio la bienvenida al año 2026 entre el duelo, la unidad y las celebraciones anticipadas, especialmente en Sídney, donde el tradicional recibimiento de Año Nuevo se vio marcado por el recuerdo de las víctimas del peor tiroteo masivo en el país en casi 30 años.

La costa este australiana recibió el nuevo año dos horas después de Nueva Zelanda. En Sídney, las festividades se desarrollaron bajo la sombra del ataque ocurrido el 14 de diciembre en Bondi Beach, cuando dos hombres abrieron fuego durante una reunión de Hanukkah, dejando 15 personas fallecidas y al menos 40 heridas.

Una hora antes de la medianoche, las autoridades organizaron un minuto de silencio en honor a las víctimas. Además, se proyectaron imágenes de una menorá sobre los pilonos del Puente del Puerto de Sídney, mientras se invitaba a la multitud a iluminar el puerto con las luces de sus teléfonos como muestra de solidaridad con la comunidad judía de Australia.

A pesar del luto, las celebraciones continuaron. Australia adelantó parte de sus espectáculos pirotécnicos con el show familiar “Calling Country”, que comenzó a las 21:00 (hora local). Esta presentación permitió que niños, familias y personas que no deseaban trasnochar pudieran disfrutar de los fuegos artificiales antes del cambio oficial de año.

El primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, hizo un llamado a la población a no dejarse vencer por el miedo y a mantener sus tradiciones. “No podemos permitir que este horrible y terrorista acto cambie la forma en que vivimos en nuestra hermosa ciudad”, afirmó, señalando que unas celebraciones reducidas serían una victoria para los extremistas.

Las autoridades destacaron que los eventos escalonados y las medidas de seguridad reforzadas buscaban garantizar celebraciones seguras e inclusivas, reafirmando así un mensaje de resiliencia y unidad con el que Australia inició el 2026.