Este lunes, una ciudadana denunció públicamente que un motorista le desprendió el retrovisor de su vehículo y que el agente de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), presente en el lugar, presuntamente no intervino para detenerlo.
En un video difundido en redes sociales, la denunciante relató que el agente presuntamente no actuó frente a la infracción y que, al intentar reclamar, recibió un trato irrespetuoso. «Si soy yo que me meto, de una vez viene y sale», afirmó, asegurando que si la falta hubiera sido cometida por ella, habría sido fiscalizada de inmediato, mientras que a los motoristas se les permite circular con impunidad.
La mujer también acusó al agente de presuntamente faltarle el respeto durante su queja, lo que incrementó su indignación. Su denuncia se suma a las múltiples voces ciudadanas que han criticado la falta de control sobre los motoristas, quienes con frecuencia realizan maniobras peligrosas, irrespetan las señales de tránsito, circulan por vías restringidas e incluso desafían a las autoridades.
La percepción de una escasa fiscalización por parte de la DIGESETT ha alimentado el malestar social. En redes sociales y espacios públicos, cada vez más personas expresan que la paciencia se agota ante el riesgo constante que representan estas conductas para la seguridad vial.
