WASHINGTON, D.C.- El gobierno federal de los Estados Unidos alcanzó el miércoles un nuevo récord: el cierre más prolongado en la historia del país, según reportes de la agencia AFP. Este bloqueo comenzó cuando el Congreso no logró aprobar un proyecto de ley para financiar agencias federales y mantenerlas operativas después del 1 de octubre.

Durante este período, aproximadamente 1,4 millones de empleados públicos han sido afectados: muchos de ellos trabajan sin recibir salario, mientras otros han sido suspendidos de sus funciones.

La disputa se prolonga debido al estancamiento político entre republicanos -que controlan la Cámara de Representantes- y demócratas en el Senado, que exigen que el nuevo financiamiento incluya la extensión de subsidios sanitarios bajo la ley de salud conocida como Affordable Care Act.

Impactos estructurales y económicos

El cierre ya ha generado efectos graves en agencias clave. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que podrían cerrarse “ciertas zonas del espacio aéreo” del país ante la escasez de controladores de tráfico aéreo, lo que ha desatado un aumento de demoras y cancelaciones en vuelos. Además, programas alimentarios de emergencia sufren interrupciones, lo que pone en riesgo la asistencia a decenas de millones de ciudadanos.

Este cierre supera con creces el récord anterior, de 35 días, ocurrido entre diciembre de 2018 y enero de 2019, también durante una administración del presidente Donald Trump.

A medida que el bloqueo se extiende sin solución a la vista, crece la presión sobre los trabajadores federales y aumenta la incertidumbre en sectores como transporte, seguridad nacional y asistencia social. Mientras tanto, los líderes partidistas se culpan mutuamente por la falta de avance, y millones de ciudadanos permanecen en limbo. La posibilidad de que este cierre derive en una crisis más aguda en servicios públicos y estabilidad fiscal es cada vez más real.