OPINIÓN, ANDRÉS A AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- Una vez más, CEPEM demuestra que cuando hay planificación, previsión y gestión profesional, los apagones dejan de ser una condena nacional. Mientras el país entero colapsó en el apagón general del martes, la red del Este ni se inmutó. Eso no es suerte: es modelo. CEPEM opera con previsión real, generación bien dimensionada y cobranzas eficientes; tres pilares que en las EDES brillan por su ausencia. En CEPEM las inversiones se hacen a tiempo, la red se mantiene antes de que falle, la energía producida corresponde a la demanda y el usuario paga porque recibe un servicio estable. Es el círculo virtuoso que en las EDES no hemos logrado construir y que sigue drenando recursos públicos mientras el servicio retrocede.

Entonces, ¿qué esperamos para replicar ese modelo? El país tiene la solución en su propio patio. El modelo estatal, cargado de pérdidas, subsidios, burocracia e ineficiencia, está agotado. La solución es clara: una privatización inteligente y concesiones sectoriales que permitan que el Estado sea regulador, no electricista improvisado. No se trata de vender el sistema; se trata de liberarlo y ponerlo en manos profesionales bajo reglas claras y estrictas. Países más grandes y complejos ya lo hicieron, y funcionó.

RD no necesita inventar nada: solo imitar lo que funciona. Llevamos 40 años parcheando un fracaso que nos cuesta miles de millones y nos mantiene vulnerables. CEPEM nos recuerda, con hechos, que la electricidad confiable no es un sueño: es gestión. Llegó la hora de dejar de alargar lo inevitable. Manos a la obra. El tiempo perdido no vuelve, y el país no puede seguir esperando otro apagón nacional para aprender una lección que ya está escrita.