Una nueva caravana de migrantes, denominada “Fe y Esperanza”, salió el pasado 20 de septiembre desde San Pedro Sula, Honduras, con destino declarado hacia Estados Unidos.
El grupo, integrado inicialmente por unos 400 hondureños, emprendió el recorrido en busca de mejores oportunidades y ante dificultades como la falta de empleo y las condiciones económicas en su país. Durante el trayecto por Guatemala se sumaron ciudadanos de otras nacionalidades.
Tras atravesar territorio guatemalteco, los migrantes ingresaron a México por la frontera con Chiapas. Al llegar a la zona fronteriza, caminaron durante varias horas hasta alcanzar Tapachula, en un recorrido de aproximadamente 40 kilómetros que tomó más de 12 horas.
Entre los integrantes hay hombres, mujeres, niños y familias completas. Algunos buscan continuar hacia Estados Unidos, mientras que otros contemplan permanecer temporalmente en México si consiguen empleo o pueden regularizar su situación migratoria.
Una vez en Tapachula, el grupo descansó en el Parque Bicentenario antes de retomar la marcha hacia el norte. A la caravana original se incorporaron otros migrantes que se encontraban varados en la frontera sur de México, procedentes de países como El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití, elevando el contingente a más de 600 personas.
La caravana retomó su recorrido hacia el norte de México en medio de lluvias y condiciones climáticas adversas. Sus integrantes mantienen como objetivo avanzar hacia la frontera con Estados Unidos, aunque el recorrido todavía comprende varias etapas dentro del territorio mexicano.

