OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- La llegada de la nueva embajadora de Estados Unidos ha iniciado con un gesto profundamente simbólico y respetuoso: su primera acción oficial fue asistir a una bendición en la Catedral Primada de América. Un acto sencillo, pero cargado de significado en una nación donde la Iglesia Católica conserva un lugar de gran respeto y arraigo histórico.

Ese gesto marca una diferencia. Refleja sensibilidad, respeto y comprensión hacia la identidad cultural y espiritual del pueblo dominicano. Llega en un momento en que los vínculos entre fe, tradición y diplomacia merecen ser fortalecidos, y su presencia en ese primer escenario sagrado deja un mensaje claro: viene a construir puentes, no a levantar muros.

La República Dominicana le da una cordial bienvenida, con la esperanza de que su gestión contribuya a seguir estrechando los lazos de amistad, cooperación y entendimiento mutuo entre nuestras dos naciones.

Welcome, Madam Ambassador — may your mission be guided by wisdom, respect, and the shared pursuit of common good.