Una investigación sobre fórmulas infantiles y leches de continuación encontró que algunos de estos productos contienen cantidades de azúcar que pueden superar ampliamente las recomendadas para los bebés.
El estudio analizó 212 productos destinados a niños menores de tres años y comercializados en supermercados de 11 países. Los investigadores compararon la información nutricional de las fórmulas con la composición de la leche materna y las recomendaciones existentes sobre el consumo de azúcar.
Los resultados mostraron que más de la mitad de los productos analizados contenían más de 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros. En numerosos casos, la cantidad superaba los 7,5 gramos por cada 100 mililitros.
Entre los productos examinados, una fórmula en polvo para bebés menores de seis meses comercializada en Francia contenía 8,2 gramos de azúcar por cada 100 mililitros una vez preparada. Otro producto listo para consumir, dirigido a menores de 12 meses y vendido en Reino Unido, registró 8,1 gramos por cada 100 mililitros.
La investigación también encontró que algunas fórmulas podían contener casi el doble de azúcar que una bebida gaseosa de naranja, una comparación que llamó la atención de los investigadores debido a que se trata de productos destinados a bebés.
El azúcar presente en las fórmulas no siempre proviene de la misma fuente. Los investigadores señalaron la presencia de ingredientes añadidos como jarabe de maíz, que no forman parte de la composición natural de la leche materna.
Los especialistas advierten que una exposición elevada a azúcares añadidos desde los primeros años puede favorecer problemas como las caries, una alimentación poco saludable y un mayor riesgo de obesidad durante la infancia.
Otro de los puntos señalados fue la dificultad para que los padres conozcan con claridad cuánto azúcar contienen estos productos. La investigación encontró diferencias en la forma de presentar la información nutricional y etiquetas que pueden resultar difíciles de interpretar.
El estudio también cuestionó algunas estrategias utilizadas en el empaque de las fórmulas
Los investigadores encontraron productos con imágenes de bebés y otros elementos dirigidos a llamar la atención de los padres, pese a las recomendaciones internacionales sobre la promoción de los sustitutos de la leche materna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Sin embargo, los investigadores reconocen que existen familias que no pueden amamantar y consideran necesario que las fórmulas disponibles para estos casos tengan una composición adecuada y una información nutricional clara.
Por ello, plantean que las autoridades establezcan controles más estrictos sobre la cantidad y el tipo de azúcar utilizado en estos productos y que los fabricantes indiquen de manera clara cuándo una fórmula contiene azúcares añadidos.
La investigación concluye que una regulación más clara permitiría a los padres conocer mejor lo que contienen las fórmulas y tomar decisiones más informadas sobre la alimentación de sus hijos.
