CÓRDOBA, ARGENTINA.- A los 14 años, Jazmín Carro tomó una decisión impulsiva tras una acalorada discusión familiar. Enfrentando los límites impuestos por su padre, y quizás influenciada por el entorno escolar que fomentaba la desconfianza hacia los hombres, Jazmín le dijo a su madre que su padre la había manoseado.
Esta declaración desató una serie de eventos que culminaron en una denuncia por supuesto abuso sexual, la detención de su progenitor y su condena a 15 años de prisión. Sin embargo, todo esto fue basado en una mentira, una reacción exagerada de una adolescente enfadada que no quería aceptar los límites de su padre.
Jazmín, ahora con 17 años, compartió su historia en una jornada sobre Falsas Denuncias en el Congreso de la Nación. Esta sesión se llevó a cabo para discutir un proyecto de ley propuesto por la senadora Carolina Losada, que busca modificar el Código Penal para agravar las penas de quienes presentan acusaciones falsas.
Durante su testimonio, Jazmín conmovió a los asistentes al detallar cómo su mentira inicial llevó a una situación devastadora para su familia, especialmente para su padre, quien quedó injustamente encarcelado.
Sobre Jazmín y el inicio de la historia
La historia de Jazmín comenzó, según ella misma relató, cuando su adolescencia trajo consigo un desacuerdo con su padre sobre los límites y el orden en casa. En su colegio, que ella describió como promotor de una visión extrema del feminismo, se fomentaba una narrativa de desconfianza y hostilidad hacia los hombres. En este contexto, y tras una discusión con su padre, decidió acusarlo falsamente de abuso sexual, tomando como modelo la experiencia de una amiga que sí había sido víctima de abuso.
La denuncia llevó a la familia al Polo de la Mujer, donde, en lugar de recibir apoyo psicológico adecuado, Jazmín se encontró en un ambiente que no cuestionaba su historia y que, según ella, incluso la manipuló para que afirmara abusos más graves. La falta de contención y la presión para mantener su mentira la llevaron a soportar una revisión médica invasiva y a atravesar un proceso judicial que rápidamente se descontroló, convirtiendo una acusación inicial en una pesadilla legal para su padre.
A pesar de que Jazmín intentó retractarse de su acusación, el sistema judicial no le permitió hacerlo fácilmente. Su padre fue detenido y pasó años separado de su familia, mientras ella luchaba por ser escuchada y corregir su error. La situación se complicó aún más con peritajes psicológicos que, según Jazmín, le insinuaban falsos recuerdos de abusos, creando un relato que distorsionaba la verdad.
Finalmente, tras años de intentos fallidos para aclarar la situación, Jazmín compartió su historia en el Congreso, buscando no solo justicia para su padre, sino también alertar sobre las consecuencias de las falsas denuncias. El proyecto de ley discutido en la sesión busca que situaciones como estas no se repitan, penalizando más severamente las acusaciones fraudulentas y protegiendo a los potencialmente inocentes de las consecuencias de dichas mentiras.
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, expresó su compromiso para erradicar lo que él llamó «la ideología de género de la justicia», sugiriendo que casos como el de Jazmín son ejemplos de cómo una narrativa ideológica puede manipular y dañar a familias. Este proyecto de ley, si se aprueba, podría marcar un punto de inflexión en cómo la justicia argentina maneja las denuncias de abuso, buscando un equilibrio entre la protección de las víctimas y la salvaguarda de los derechos de los acusados.
Con detalles de Infobae
