El presidente de la República, Luis Abinader, reconoció públicamente que la corrupción está profundamente arraigada y se ha normalizado en los «territorios», es decir, en el interior del país, afectando no solo a los ayuntamientos, sino también a instituciones como la Policía Nacional, Medio Ambiente y otros organismos del Estado con representación local.

Según explicó el mandatario, en muchas provincias del país, prácticas como los sobornos y los “pagos extra” para conseguir permisos o evitar conflictos con las autoridades se han vuelto parte de la rutina, sin que los ciudadanos las denuncien con frecuencia.

“El problema de la corrupción en los territorios es el más difícil de controlar para nosotros”, afirmó Abinader, al tiempo que señaló que esta problemática se percibe con más fuerza a nivel local que en las estructuras nacionales.

“En las encuestas que hemos hecho, se ha determinado que cuando se habla de corrupción en el país, se piensa más en la corrupción en el territorio”, explicó, citando casos que incluyen a policías que exigen dinero y funcionarios municipales o de Medio Ambiente que cobran por facilitar trámites administrativos.