El Gobierno colombiano ordenó retirar de los centros penitenciarios una serie de elementos considerados como comodidades no autorizadas para las personas privadas de libertad, entre ellos abanicos, televisores, parlantes y hasta tomas de corriente.
La disposición fue impartida por el presidente Abelardo De La Espriella como parte de las nuevas medidas para reforzar el control dentro de las cárceles del país.
En cumplimiento de la orden, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) inició inspecciones en distintos establecimientos para desmontar equipos y conexiones instalados en diferentes espacios.
Entre los elementos que están siendo retirados figuran abanicos, televisores, estufas, parlantes, tomacorrientes y otras conexiones eléctricas que permanecían dentro de las instalaciones.
La medida forma parte de una estrategia con la que el Gobierno pretende modificar las condiciones que considera excesivas dentro de los centros de reclusión y aumentar la vigilancia sobre los internos.
Durante las requisas también han sido encontrados elementos prohibidos o considerados de riesgo para la seguridad penitenciaria. El balance reportado por las autoridades incluye 688 celulares, 716 armas blancas, 16,4 kilogramos de sustancias ilícitas y 908 litros de licor incautados.
De La Espriella ha defendido el endurecimiento de los controles y sostuvo que las cárceles deben cumplir su función de reclusión y no convertirse en espacios donde los internos mantengan condiciones que faciliten actividades ilícitas. «Mi directriz ha sido clara: reforzar todas las medidas para acabar tanta alcahuetería y garantizar que la cárcel sea para cumplir la condena», afirmó el mandatario.
Las autoridades indicaron que las inspecciones continuarán como parte de la política de mayor control dentro de los establecimientos penitenciarios.
