La madre de Jean Carlos Peralta, un joven que murió mientras se encontraba recluido en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Las Parras, denunció que su hijo habría sido golpeado durante su permanencia bajo custodia.
La mujer relató que acudió a visitar a Jean Carlos el domingo, pocos días antes de su fallecimiento, y que quedó impactada al verlo llegar en una silla de ruedas. «Me mataron a mi hijo. Mi hijo era bueno, él no le hacía daño a nadie», expresó la madre al describir las condiciones en las que encontró al joven.
Según su testimonio, Jean Carlos presentaba aparentes signos de golpes y se encontraba en un estado que le impedía conversar con ella con normalidad. «Yo fui el domingo y me lo entregaron en silla de ruedas, con los ojos apagados de tantos golpes», afirmó.
La mujer también aseguró que otro privado de libertad le habría contado que su hijo llegó a vomitar sangre dentro del recinto penitenciario. «Uno de los presos me dijo que él vomitó la sangre, negrita. Él vomitó la sangre», relató.
De acuerdo con la versión de la madre, mientras el otro interno intentaba explicarle lo que supuestamente había ocurrido, una persona a la que identificó como uno de «los jefes» le habría ordenado guardar silencio.
La mujer aseguró que posteriormente el interno le habría indicado que había sido obligado a callar porque, según su versión, quienes estaban dentro del centro conocían lo ocurrido con Jean Carlos.
El joven falleció mientras permanecía recluido en el CCR Las Parras, por lo que sus familiares piden que se esclarezcan las circunstancias de su muerte y las condiciones en las que se encontraba durante sus últimos días.
El centro penitenciario, ubicado en el municipio de San Antonio de Guerra, provincia Santo Domingo, comenzó a operar de manera gradual en noviembre de 2025 como parte del proceso de traslado de privados de libertad desde la Penitenciaría Nacional de La Victoria.
La primera etapa fue habilitada con capacidad para aproximadamente 2,400 internos. En julio de 2026 comenzó a funcionar un segundo cuadrante, también con capacidad para unos 2,400 privados de libertad, elevando a cerca de 4,800 la capacidad operativa prevista en ambos módulos. El complejo completo ha sido proyectado para albergar alrededor de 8,500 internos cuando concluyan todas sus etapas.
