El productor musical puertorriqueño Raphy Pina explicó su manera de criar y apoyar a sus tres hijos mayores, Mía, Monty y Chingui, a quienes recientemente sorprendió con un Porsche a cada uno.
Más allá del lujoso regalo, Pina aprovechó el momento para hablar sobre las decisiones que sus hijos tomen respecto a su futuro y aseguró que no pretende obligarlos a seguir un camino académico si ellos no desean hacerlo.
“Si ellos no quieren estudiar, yo los apoyo. ¿Por qué? Porque yo tengo múltiples empresas, tengo múltiples recursos donde ellos se pueden asignar y desarrollar eso o hacerlo más grande de lo que yo lo hice”, expresó.
El productor explicó que considera importante ofrecerles oportunidades para que puedan desarrollar sus capacidades y construir su propio futuro, incluso si sus intereses profesionales no están relacionados con una carrera universitaria.
Pina también respondió a quienes consideran que sus hijos deberían conseguir por sí mismos todo lo que tienen y sostuvo que brindarles apoyo no significa necesariamente convertir la crianza en un sistema de castigos.
“A los hijos no siempre hay que criarlos castigándolos. También hay que motivarlos, hablarles, confiar en ellos y enseñarles que pueden llegar más lejos”, manifestó.
El empresario reconoció además que su propia trayectoria ha estado marcada por errores y experiencias difíciles que ahora intenta convertir en enseñanzas para sus hijos.
“Ser padre no es ser perfecto. Es tener los cojones de reconocer dónde fallaste, aprender del camino y asegurarte de que tus hijos no tengan que tropezar con las mismas piedras que tú”, escribió junto al video.
Pina insistió en que su intención no es que sus hijos simplemente reciban bienes materiales, sino proporcionarles herramientas y oportunidades que les permitan avanzar. “Yo no quiero que mis hijos sean como yo. Quiero que sean MEJORES que yo”, afirmó.
La postura del productor también contrasta con una experiencia anterior con su hija Mía. En 2023, decidió que ella trabajara como dependienta en una tienda con el propósito de que aprendiera el valor del esfuerzo y del trabajo, pese a que él tenía la posibilidad económica de darle las cosas directamente.
Ahora, al entregarles los tres Porsche, Pina sostiene que el valor del gesto no está únicamente en los vehículos, sino en el mensaje de confianza y respaldo que busca transmitirles mientras construyen su propio camino.
