Este miércoles, la Asociación de Transportistas Escolares calificó como «injusta, arbitraria y lesiva» para sus derechos la intención de integrar sus servicios al Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE).

La medida, anunciada por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) en mayo, busca extender el TRAE a los colegios privados como estrategia para reducir el flujo vehicular. Sin embargo, los transportistas aseguran que la decisión amenaza la estabilidad de miles de familias que dependen de este oficio.

El presidente del gremio, Jorge Ramírez, recordó que llevan más de tres décadas ofreciendo el servicio de transporte escolar sin recibir subsidios de combustible, pese al aumento constante de los precios. «Esto dejaría a entre 7,000 y 8,000 transportistas sin sustento para sus hogares», advirtió.

Ramírez explicó que incluso conversó con el presidente Luis Abinader para expresar su preocupación, señalando que el TRAE no cuenta con personal capacitado para suplir la experiencia acumulada por los choferes privados.

Los gremios también solicitaron ser incluidos en los programas de subsidio al combustible y en planes sociales que les permitan sostener la operación del transporte escolar privado. «Queremos ser tomados en cuenta, porque hemos estado ahí por más de 30 años», insistieron.