Esta tarde, durante la audiencia preliminar del caso Jet Set, celebrada en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, Gregory Adames ofreció un testimonio en el que aseguró que Antonio Espaillat, propietario de la discoteca que colapsó el 8 de abril del pasado año, conocía los problemas estructurales del techo del establecimiento, pero no los resolvió porque buscaba suplidores que aceptaran intercambios en lugar de pagos en efectivo.

Adames explicó que desde 2023 el local operaba con cables eléctricos provisionales, instalados para poder abrir la discoteca pese a las advertencias de técnicos que insistían en que no era seguro. «Se rentó una planta, se pusieron cables provisionales… y cuando los electricistas le dieron el presupuesto, él no los contrató y dejó los cables provisionales», relató.

El testigo también señaló que los problemas en el techo eran constantes y que meses antes de la tragedia se le advirtió a Espaillat sobre la situación. Según dijo, la medida que se tomó fue colocar lonas plásticas para contener el agua acumulada y retirarla antes de cada actividad. «Le mandamos una y otra vez los problemas del Jet Set, ¿pero usted sabe por qué no se resolvieron? Porque él no encontró a alguien que se lo hiciera por intercambio, porque no le gustaba pagar», afirmó.

Adames subrayó que su declaración no busca dañar a los hermanos Espaillat, sino que se conozca la verdad. «Esto no es por hacerle daño a nadie, ni porque uno tenga algo en contra de él, porque no es así. Esto es por la verdad, porque hay gente dolida, porque murieron más de 230 personas ahí», expresó.

El exempleado de la discoteca agregó que ambos hermanos estaban al tanto de todo, ya que recibían fotos y videos constantes de parte de sus empleados. Incluso recordó un episodio en el que un plafón casi le cae encima a Espaillat mientras hablaba por teléfono. «Ellos tenían conocimiento constante de lo que pasaba allí», afirmó.