Más de un año después de haber sido captada junto a su jefe en la «kiss cam» durante un concierto de Coldplay, Kristin Cabot decidió romper el silencio y contar cómo aquel episodio marcó su vida personal y profesional.

En un episodio del pódcast de Oprah, Cabot relató cómo un instante privado se convirtió en una persecución global tras aparecer en la pantalla gigante del Gillette Stadium junto a Andy Byron, entonces director de la empresa tecnológica donde ambos trabajaban. «Perdí el control sobre cómo me veían, sobre mi trabajo y sobre mi familia», confesó, al recordar la ola de comentarios, memes y campañas de odio que se desataron.

Cabot aclaró que tanto ella como Byron estaban separados de sus parejas antes del concierto, pero aun así enfrentó un escrutinio público que considera desproporcionado y misógino. Mientras Byron apenas fue cuestionado, ella recibió amenazas, acoso y ataques a su integridad profesional. «El castigo social que recibí estuvo cargado de violencia. Fue mucho mayor que mi error», señaló.

La exdirectora de Recursos Humanos reconoció: «No debí haber salido con mi jefe», pero fue enfática al señalar: «Ningún error personal justifica amenazas de muerte ni la violencia digital que sufrí durante semanas».

Cabot explicó que el video alcanzó cifras de reproducción masivas en pocas horas y que su imagen se convirtió en objeto de burla sin que nadie conociera el contexto real. «Mi carrera, mi reputación y mi humanidad quedaron reducidas a un meme», expresó.

Finalmente, subrayó que gran parte de las agresiones provinieron de mujeres, lo que la llevó a reflexionar sobre la necesidad de repensar la cultura digital y el papel de la empatía en las interacciones en línea.