Las intensas lluvias que azotan el sur de Italia han provocado un deslizamiento de tierra de grandes proporciones en el municipio siciliano de Niscemi, donde un barrio entero quedó literalmente al borde de un barranco. El incidente obligó a evacuar a unas 1,000 personas y mantiene a las autoridades en máxima alerta.

Las imágenes que circulan en medios y redes sociales muestran edificios suspendidos sobre un desnivel de varios metros, tras el colapso de una extensa franja de terreno. El fenómeno, que se extiende por al menos cuatro kilómetros, amenaza con seguir avanzando.

El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, confirmó que unas 300 familias fueron reubicadas en viviendas alternativas y en un centro deportivo de la ciudad. Además, varias vías de acceso permanecen cerradas y las clases en los colegios han sido suspendidas. “Habrá una zona roja donde las familias no podrán regresar a sus hogares”, advirtió Conti, al señalar que la situación podría agravarse en las próximas horas.

Este episodio revive la memoria de otro deslizamiento ocurrido hace casi tres décadas en la misma localidad, que obligó al desplazamiento de más de un centenar de familias y dejó un barrio convertido en suburbio.

La isla de Sicilia es una de las regiones más golpeadas por el temporal Harry, que ha puesto en alerta a cinco regiones italianas y causado cortes de carreteras y nuevos corrimientos de tierra.

El Gobierno de Giorgia Meloni tiene previsto reunirse esta tarde en Roma para declarar el estado de emergencia en Calabria, Sicilia y Cerdeña. El presidente regional, Renato Schifano, aseguró que la prioridad es actuar con rapidez y dar respuestas inmediatas a los afectados.