REPÚBLICA DOMINICANA.- El Clúster del Limón de República Dominicana advirtió que el sector enfrenta una de sus crisis más severas debido a la sobreoferta provocada por importaciones excesivas que han desplomado los precios y comprometido la sostenibilidad de miles de productores. Su presidente, Félix Alberto Bautista, explicó que la caída fue gradual hasta saturar el mercado, llegando a desplomarse el precio en finca a 20 pesos por libra.
El fenómeno, señaló, está asociado al ingreso masivo de limón desde Perú, Colombia y, según reportes del sector, también de México, que ha desplazado al producto local en supermercados, los cuales absorben casi la mitad de la producción nacional. Esta pérdida del canal formal ha obligado a que la oferta se concentre en mercados mayoristas como la Duarte y Santiago, incapaces de absorber el volumen disponible.
República Dominicana produce entre 48,000 y 50,000 toneladas de limón al año, un cultivo vulnerable a sequías, lluvias extremas y enfermedades como la antracnosis. A esto se suman alzas en insumos importados, lo que eleva los costos de producción a entre 18 y 20 pesos por libra. Pese a que los precios en finca han caído casi un 50 %, los consumidores no han visto rebajas proporcionales, y los productores continúan absorbiendo las pérdidas.
El clúster explicó que mantiene coordinación con el Ministerio de Agricultura a través de la mesa técnica del limón. Gracias a estos esfuerzos, se han exportado 40 contenedores de limón Eureka orgánico a Europa y 50 de limón Persa hacia el Caribe, Puerto Rico y Estados Unidos. Sin embargo, advierten que estas exportaciones podrían verse en riesgo si las importaciones introducen plagas que generen restricciones internacionales.
La organización reiteró su solicitud de revisar la política de permisos de importación, al considerar que se ha desvirtuado su propósito original de cubrir déficits estacionales y se ha convertido en una apertura sin control. En el país existen más de 10,000 productores y unas 330,000 tareas sembradas, muchos de ellos en comunidades vulnerables.
“El sector no se opone a importar cuando es necesario, pero exige planificación técnica y coordinación. No buscamos vender caro, sino un precio justo que cubra costos y permita la sostenibilidad del productor”, concluyó Alberto.
