La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, descartó de manera tajante la posibilidad de regresar a una estrategia de confrontación militar directa contra el crimen organizado, al considerar que esa vía “no es opción” y que implicaría “un permiso para matar” fuera del marco de la ley.
Durante una conferencia en la que respondió a críticas de la oposición, Sheinbaum advirtió que un retorno al modelo de guerra “sería autoritario” y “una ruta hacia el fascismo”.
“Regresar a la guerra contra el narco no es opción. Primero, porque está fuera del marco de la ley… es permiso para matar sin ningún juicio”, afirmó.
La mandataria sostuvo que dicha estrategia —implementada en el pasado— no redujo la violencia, sino que la incrementó, dejando un saldo de más homicidios y mayor inseguridad.
Frente a los llamados de algunos sectores opositores para endurecer el combate a los cárteles, la presidenta señaló que México debe sostener su política de seguridad sobre la legalidad, la prevención y el respeto a los derechos humanos. “Esos llamados autoritarios, porque son autoritarios, nos llevan hacia el fascismo”, enfatizó.
Las declaraciones de Sheinbaum se produjeron tras un intercambio público con legisladoras y figuras opositoras que reclaman una estrategia más agresiva. En respuesta, la mandataria reiteró que su gobierno apuesta por fortalecer la inteligencia, la coordinación institucional y los programas sociales como vía para disminuir la violencia.
Fuentes oficiales difundieron la versión estenográfica del discurso, donde Sheinbaum subrayó que el país “ya vivió el modelo de guerra” y que su aplicación demostró resultados contraproducentes.
El debate sobre la política de seguridad y la lucha contra el narcotráfico vuelve así al centro de la discusión nacional. En las últimas décadas, México ha alternado entre enfoques de mano dura y estrategias preventivas; hoy, con las declaraciones de la presidenta, el tema se reaviva en un momento clave para definir el rumbo del país.
