Un pastor fue arrestado en Brasilia, capital de Brasil, acusado de agredir sexualmente y torturar a sus dos hijas, una hijastra y un hijastro, en la residencia familiar entre 2010 y 2018.
Según las declaraciones de las víctimas, las pequeñas presuntamente eran obligadas a presenciar los abusos sexuales que cometía contra sus hermanas y, además, debían arrodillarse sobre granos de maíz y chapas de botellas. También eran forzadas a ver películas pornográficas y, después de ser sometidas a las agresiones tenían que poner la mano sobre la biblia y orar con el pastor.
Además, afirmaron que el hombre amenazaba a su hijastro y lo sometía a castigos, como golpes con alambres de púas, que le causaron una desfiguración permanente, con el fin de impedir que revelara los abusos cometidos contra las niñas. Los afectados aseguraron el agresor cometía los abusos tanto sobrio como bajo los efectos del alcohol y drogas.
Las autoridades capturaron al pastor a través de una operación denominada «Falso Profeta», ejecutada por la Sección de Asistencia a la Mujer de la Comisaría de Recanto das Emas. Tras enterarse que iba a ser arrestado intentó suicidarse en su lugar de trabajo, pero sus compañeros intervinieron y fue llevado a un centro médico donde finalmente fue detenido.
Las victimas interpusieron la denuncia este año, después de que los servicios de Protección Infantil las contactaran. Se habían mantenido en silencio por temor a represalias y presión de familiares cercanos que las desalentaban de hablar.
El hombre está acusado de violación agravada de una persona vulnerable, agresión sexual agravada, explotación sexual de un menor, tortura y maltrato.
