OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ, para 7 Segundos Multimedia.- La reciente transición en el Ministerio de Hacienda, donde José Manuel Vicente entrega el timón a Magín Díaz, marca un cambio de ritmo y enfoque en la conducción de las finanzas públicas. Más que una simple sustitución, esta designación abre una ventana de esperanza para una gestión más eficiente, técnica y alineada con los desafíos reales de la economía dominicana.
Jochi Vicente, proveniente del sector privado, aportó su visión empresarial en momentos de turbulencia global. Pero hoy, el país requiere una conducción más proactiva, capaz de armonizar la disciplina fiscal con el impulso al crecimiento. En este contexto, la llegada de Magín Díaz —un economista con experiencia probada en la DGII, organismos internacionales y el sector académico— representa una oportunidad que no podemos desaprovechar.
Magín no es nuevo en la casa: su paso por la Dirección General de Impuestos Internos lo posicionó como un tecnócrata respetado por su capacidad de ejecutar, modernizar y dialogar sin estridencias. Su perfil técnico, su sobriedad y su conocimiento del aparato estatal son claves para enfrentar retos como una reforma fiscal bien estructurada, el manejo prudente de la deuda y la dinamización de la inversión pública sin sacrificar estabilidad.
Pero más allá de las cifras, hay una demanda ciudadana urgente que el nuevo ministro no puede obviar: el cumplimiento a las sentencias definitivas de nuestros tribunales, especialmente aquellas ya consignadas en el presupuesto nacional. El respeto al Estado de derecho no es opcional. Cumplir con estas obligaciones es una señal de institucionalidad, de seriedad financiera y de justicia para quienes llevan años esperando la ejecución de lo que ya ha sido dictado por los jueces de la República.
En un país sediento de resultados tangibles, esta transición debe ser vista con optimismo. No por favoritismo político, sino por el capital profesional que representa. Magín llega con los zapatos bien puestos, con la experiencia de saber qué se puede hacer y cómo hacerlo.
Es momento de dejar atrás las indecisiones, el letargo en la ejecución presupuestaria y la parálisis institucional. El país necesita un Ministerio de Hacienda que active la economía, respalde al sector productivo y garantice transparencia, cumplimiento legal y sostenibilidad fiscal.
La República Dominicana merece una conducción técnica, eficiente y con visión de largo plazo. Y este relevo puede ser el impulso que esperábamos.
