SANTO DOMINGO, R.D.- La tala de aproximadamente 300 árboles en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte ha provocado una ola de críticas por parte de ciudadanos, ambientalistas y organizaciones sociales, quienes cuestionan el impacto ecológico de la acción y la ausencia de medidas alternativas que preservaran el arbolado urbano.
La Fundación Juan Ulises García Saleta (Wiche), que lleva el nombre del ideólogo del complejo deportivo, calificó la tala como una “barbarie sin precedentes” en República Dominicana. Su presidente, Juan Antonio García Smester, denunció que muchos de los árboles talados eran caobas con más de 50 años. “En esta época hay demasiadas opciones para movilizar árboles sin tener que dañarlos”, expresó durante una entrevista en CDN.
El Ministerio de Medio Ambiente confirmó que autorizó el corte de 901 árboles, de 28 especies, mediante la resolución 016-2025, a solicitud del Ministerio de Deportes y el Ministerio de la Vivienda. La medida forma parte del plan de reacondicionamiento del complejo de cara a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
El documento oficial señala que la Dirección de Bosques y Manejo Forestal no encontró objeciones técnicas para aprobar la tala, que se realizará con la técnica de entresaca. Las autoridades afirman que se respetaron las normativas ambientales vigentes.
Sin embargo, diversos sectores sostienen que la medida contradice las políticas de conservación del propio Gobierno y representa un retroceso en la protección de los espacios verdes urbanos. Los defensores del medioambiente exigen una mayor supervisión y participación ciudadana en los procesos de planificación urbana.
En defensa de la intervención, Juan Núñez Nepomuceno, presidente de la Federación Dominicana de Béisbol, explicó que los árboles talados estaban dentro del área que corresponde al estadio principal de béisbol, y que fueron sembrados hace años en un espacio reservado para uso deportivo.
“No se trata de una tala indiscriminada ni arbitraria, sino de una adecuación planificada para que los atletas cuenten con instalaciones acordes a las normas internacionales”, aseguró Núñez. Agregó que como parte del plan de intervención, se realizarán nuevas siembras dentro del complejo para compensar el impacto ambiental.
Entre las especies afectadas se encuentran caoba africana, ceiba, almendra, framboyán, limoncillo, tamarindo, grigrí y samán.
La polémica ha reavivado el debate sobre la conservación de espacios verdes en Santo Domingo y la necesidad de garantizar transparencia y sostenibilidad en los proyectos de infraestructura pública.
