A pesar de lo avances de todo tipo, en el siglo XXI la depresión ha crecido de manera desproporcional, por lo que se ha establecido una fecha para sensibilizar, prevenir y orientar a las personas sobre dicha enfermedad.

Según La Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, siendo más vista en mujeres, adolescentes y envejecientes.

Es un trastorno emocional y mental caracterizado por un sentimiento persistente de tristeza, vacío o desesperanza, que afecta la manera en que una persona piensa, siente y actúa. La depresión puede interferir con las actividades cotidianas, las relaciones interpersonales y el bienestar general.

La tristeza permanente, la culpa, fatiga, aislamiento, trastorno del sueño y del apetito, la falta de concentración y de interés por actividades de la vida cotidiana son los síntomas más comunes de esta enfermedad. Aunque, hay personas que padecen la enfermedad sin que sea tan evidente como en otros. Y, a pesar de que no se ha demostrado que el abuso de sustancia provoque la depresión, esto claramente puede ser una señal de esta.

No se trata de una simple tristeza, es una situación más delicada ya que se prolonga un estado de insatisfacción con la propia existencia llegando a provocar el suicidio. Por esto, es importante que quien padece depresión acuda a un profesional de la salud mental para el tratamiento de la enfermedad.

La depresión tiene diversas causas que pueden ser biológicas, psicológicas, sociales o una combinación de estas. Algunas causas comunes de depresión pueden ser: familiares con cuadros depresivos, divorcios o rupturas amorosas, enfermedades físicas, problemas económicos, duelo por la pérdida de un ser querido, acoso o presión social por los estándares y desequilibrios químicos en el cerebro.

Los factores ambientales y genéticos influyen en el riesgo de presentar depresión. Además, quienes han sufrido situaciones personales más difíciles que la mayoría tienden a ser más vulnerables ante esta condición.

Destacando que para superar la depresión es necesario el acompañamiento de un profesional en la salud mental, es bueno saber que existen hábitos útiles para prevenirla, como: practicar la gratitud, exponerse a la naturaleza, tomar sol, y el apoyo social.

¿Por qué las mujeres son más afectadas por la depresión?

El hecho de que las mujeres padezcan depresión con más frecuencia que los hombres se debe a una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales.

Factores hormonales

Las mujeres experimentan fluctuaciones hormonales a lo largo de su vida, como las relacionadas con el ciclo menstrual, el embarazo, el parto y la menopausia. Estos cambios hormonales pueden influir en el estado de ánimo y aumentar la vulnerabilidad a trastornos como la depresión. Por ejemplo, las mujeres son más susceptibles a la depresión postparto, que está vinculada a los cambios hormonales tras el embarazo.

Factores sociales y culturales

Las expectativas sociales y culturales a menudo imponen presiones adicionales sobre las mujeres, como la necesidad de cumplir con estándares de belleza, éxito profesional y responsabilidades familiares. Estas presiones pueden aumentar el estrés y contribuir a sentimientos de insuficiencia o agotamiento, lo que puede predisponer a la depresión. Además, las mujeres pueden estar más inclinadas a asumir roles de cuidado, lo que puede generar sobrecarga emocional.

Más susceptibles al estrés

Estudios han sugerido que las mujeres podrían ser más vulnerables al estrés y a los factores psicosociales, como el trauma, las relaciones interpersonales y la discriminación. Los factores estresantes pueden tener un mayor impacto en la salud mental de las mujeres, llevándolas a desarrollar depresión.

Aunque las féminas tienden a ser más vulnerables para padecer depresión, la disposición de compartir sus emociones les ayuda a identificar con mayor rapidez los síntomas de depresión y por ende tratarlos. Sin embargo, es fundamental reconocer que tanto hombres como mujeres pueden verse afectados por la depresión y que ambas experiencias requieren atención y tratamiento adecuado.

Otras personas vulnerables ante la depresión

Así mismo, los adolescentes, muestran mayor exposición a la depresión debido a la inmadurez de su cerebro aún en desarrollo, sumado a la presión académica, social y familiar que pueden experimentar.

Otro grupo sensible ante esta condición son las personas envejecientes, la vulnerabilidad de estos a la depresión es multifacética y se relaciona con cambios biológicos, psicológicos, sociales y de salud que ocurren en esta etapa de la vida. La combinación de pérdidas significativas, problemas de salud y aislamiento social, entre otros factores, puede hacer que los adultos mayores sean más susceptibles a desarrollar depresión.

Herramientas para prevenir o tratar la depresión

Realizar actividades que te brinden placer como leer, escuchar música, pintar o pasear por la naturaleza, puede ayudar.

Evitar el alcohol y cualquier droga, ya que esto puede aumentar la sensación de desesperanza.

Practicar la autocompasión siendo amable contigo mismo y evitando la autocrítica.

Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el mindfulness pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar la forma en que se manejan los pensamientos negativos.

Conectar con otras personas. Aislarse no aporta en medio de una depresión, lo ideal es hablar y compartir con amigos y familiares. Unirse a un grupo de apoyo o pertenecer a una comunidad que periódicamente se reúnen y comparten temas en común también resulta útil. Es importante saber que no todas las personas deben conocer u opinar sobre la depresión de alguien, sin embargo participar en ambientes sociales agradables arrojará un poco de solución al problema.

Para nadie es un secreto que el sueño es una de las necesidades básicas de nuestro cuerpo y nuestra mente, por lo que dormir lo suficiente sin olvidar hacer otras actividades resulta importante.

Una alimentación equilibrada, evitando el exceso de azúcares y cafeína puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo.

Realizar ejercicios puede ayudar a liberar endorfinas, que son neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo. Incluso actividades ligeras como caminar marcar una diferencia.

Mantener una rutina, tener un horario regular puede agregar orden y reducir la sensación de caos que puede acompañar a la depresión. A su vez establecer metas pequeñas y alcanzables todos los días, como simplemente levantarse a una hora determinada, tomar una ducha o vestirse bonito.

Evidentemente asistir a un profesional de la salud mental y llevar a cabo el tratamiento asignado.

Sabiendo que la depresión está estrechamente relacionada con la salud física, resulta importantísimo tener un estilo de vida sano, prestar a tención a las informaciones y ambientes en los que exponemos a nuestro cerebro.

Como sociedad, además de prevenir esta enfermedad mental también estamos llamados a ser empáticos con quienes la padecen, tomando en cuenta que no todas las personas depresivas muestras los síntomas de forma evidente.