Cada 6 de diciembre, al celebrarse el natalicio de Concepción Bona, la República Dominicana recuerda no solo su valiente lucha por la independencia, sino también su rol crucial en la creación de uno de los símbolos más importantes del país: la bandera nacional. Nacida en Santiago en 1824, Bona no solo fue una heroína de la independencia, sino también una mujer visionaria cuya contribución a la identidad nacional perdura hasta nuestros días.
En los momentos más críticos de la Revolución de 1844, cuando el país luchaba por consolidar su independencia, Concepción Bona, junto a su compatriota María Trinidad Sánchez, confeccionó la primera bandera dominicana, siguiendo el diseño ideado por Juan Pablo Duarte, el principal prócer de la independencia. Se cuenta que fue en su casa en la ciudad de Santo Domingo donde Bona, con sus propias manos, dio forma al emblema que representaría la nueva nación.
Bona fue educadora en la escuela de su primo Pedro Alejandrino Pina García y activista dominicana del siglo XIX. Junto a las demás Madres de la Patria: María Trinidad Sánchez, Isabel Sosa y María de Jesús Pina, confeccionó la bandera dominicana.
Bona contrajo matrimonio con Marcos Gómez y Carvajal, oriundo de Baní, el 2 de junio de 1851. De ese matrimonio nacieron varios hijos: Marcos Antonio, Manuel de Jesús, Eloísa, Rafael María, José María.
Concepción Bona falleció el 2 de julio de 1901, a los 77 años y fue sepultada en el Panteón Nacional.
Hoy, al recordar a Concepción Bona en su natalicio, no solo se honra su contribución a la independencia, sino también su legado como una de las creadoras de la bandera dominicana, un símbolo que sigue siendo un emblema de unidad, fuerza y orgullo nacional. Con su valentía y compromiso, Bona dejó una huella imborrable en la historia de la República Dominicana, y su figura sigue siendo un ejemplo de amor a la patria y dedicación al bienestar colectivo.
