El Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 es el organismo que tiene el objetivo de proveer a los ciudadanos, residentes, visitantes y todo aquel que se encuentre en el territorio nacional las atenciones que requieran en materia de seguridad y servicio público integrados en el mismo.
El 9-1-1 inició como proyecto en enero de 2013, creando el levantamiento necesario con el objetivo de lograr la puesta en marcha y, ante todo, su óptimo funcionamiento para la República Dominicana.
Es la institución donde se concentran, en un solo número, los sucesos que requieren atención o tratamiento inmediato.
La entidad inició sus operaciones en el Gran Santo Domingo el 31 de mayo de 2014, expandiéndose con diferentes dependencias a lo largo de los años en todo el territorio nacional.
Pero, ¿Qué ha pasado con el Sistema de Atención inmediata en los últimos años?
Tras diez años prestando sus servicios a la ciudadanía y a pesar de los logros obtenidos en este período de tiempo, el Sistema 9-1-1 enfrenta varios retos. Los ciudadanos se quejan, del tiempo prolongado de respuestas, son numerosos los reclamos realizados por personas a través de sus cuentas en redes sociales y denuncias en los medios de comunicación por la demora en la atención del servicio.
Hoy día, la dependencia institucional tiene deficiencias en el servicio, unidades móviles fuera de funcionamiento, centros regionales de urgencias fuera de servicio, asi como falta de insumos y emergencias médicas en estado deplorable.
De la misma manera, las principales instalaciones de la Dirección de Emergencias Médicas se encuentran en condiciones decadentes.
A esto se le suma la sobrepoblación de pacientes en las emergencias, incumplimiento de las leyes de seguridad social, distribución inadecuada de las ambulancias y falta de formación del personal que las maneja. Estas son algunas de las debilidades que presenta el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 en la República Dominicana.
Deterioro en el servicio de las ambulancias
Uno de los principales problemas que presentan las ambulancias es la tardanza en el rápido accionar cuando se requiere servicio para emergencias de salud; se tardan hasta dos horas en llegar y, a veces, no aparecen.
Los servicios de emergencias, como las ambulancias, desempeñan un papel crucial en la atención de situaciones críticas. Sin embargo, es lamentable que en muchos lugares del país, las unidades de emergencia se estén deteriorando y, en algunos casos, terminen en cementerios de chatarra debido a la negligencia y la falta de inversión gubernamental.
El servicio de ambulancia 9-1-1, que debería ser un símbolo de eficiencia y pronta respuesta en momentos de crisis médicas, se ha convertido en un triste ejemplo de la falta de responsabilidad del Estado.
¿Cómo es posible que unidades de ambulancia adquiridas a un alto costo, como las últimas compradas por el actual gobierno a un valor de 6.5 millones de pesos, estén llegando a un estado de inservibilidad tan rápido?
Es un derroche de recursos públicos y una falta de respeto hacia los contribuyentes que financian estas inversiones.
Un problema serio que requiere atención urgente
El problema no radica únicamente en la adquisición de nuevas ambulancias, sino también en la gestión y el mantenimiento de las que están en existencia. No es raro ver unidades de ambulancia en condiciones deplorables, estacionadas en patios o galpones, cubiertas de polvo y óxido.
Esto no solo es una pérdida de recursos, sino que pone en peligro la vida de los ciudadanos que dependen de estos servicios en situaciones de emergencia.
Las ambulancias no son vehículos comunes; son herramientas vitales para la respuesta a emergencias médicas donde cada minuto cuenta en situaciones críticas, y una ambulancia en mal estado o fuera de servicio puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Además del deterioro por falta de mantenimiento, muchas ambulancias terminan chocadas y abandonadas en talleres de todo el país. Esto es un indicio claro de una gestión deficiente y una falta de responsabilidad en el uso de recursos públicos.
¿Cómo se justifica que las unidades de emergencia estén en ese lamentable estado?
Servicios telefónicos
En cuanto al servicio telefónico de la institución, la espera y las cantidades de preguntas a las que son sometidos los ciudadanos en una llamada que se supone es de «emergencia» es deprimente; muchas veces el interrogatorio tarda hasta 15 minutos, acción que pone en riesgo la vida de cualquier usuario que necesite ayuda donde cada segundo cuenta.
No sabemos cuál es la burocracia que existe para que el 911, después de recibir una llamada y de hacer saber cuál es la situación y en dónde sucedió, haga el procedimiento tan complejo.
Esta situación repercute negativamente en la eficiencia del servicio.
Estas son algunas de las quejas que se pueden observar en la red social X antiguo Twitter sobre la institución




Otros servicios que brinda el organismo también están en decadencia
Cámaras de video vigilancia
La mayoría de las cámaras de video vigilancia del Sistema de Emergencia 9-1-1 no funcionan, situación que agrava la inseguridad, que origina la incertidumbre predominante en la población, como accidentes de tránsito, intentos de robo, emergencias de salud y personas que se dan a la huida.
Asistencia de incendios
El sistema de ayuda tampoco es eficiente a la hora de asistir casos de incendios; el tiempo que tardan en llegar las unidades al lugar del siniestro es bastante prolongado. En muchas ocasiones, se demoran hasta horas en llegar a brindar auxilio ante el suceso.
Antirruido
En el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 es donde se reciben las llamadas para las denuncias por ruidos en el departamento de Antirruidos.
Sobre este servicio también se elevan diariamente las quejas; ciudadanos han expresado su descontento ante las deficiencias de ese sistema al cual han solicitado ayuda sin recibir ninguna respuesta.
¿Cuál es la razón? ¡No se sabe! ¿Será que el departamento Antirruidos de la Policía Nacional no recibe el reporte o que al recibirlo hace caso omiso a la denuncia?
Es una incógnita que por el momento no tiene respuesta. Lo cierto es que el 9-1-1 atraviesa un deterioro en sus equipos y un desgaste significativo en el servicio brindado a la población, lo cual muestra la clara irresponsabilidad por parte de las autoridades pertinentes.
Es hora de que se tomen medidas urgentes para abordar esta problemática y garantizar que los servicios de ambulancia y los servicios prestados por el 9-1-1 estén a la altura de las necesidades de la población ante situaciones críticas.
¡La vida de las personas al igual que las situaciones de emergencias no pueden esperar!
