Un tribunal de justicia de San Salvador condenó el miércoles al expresidente salvadoreño Mauricio Funes a ocho años de prisión por lavado de dinero y activos. La Fiscalía General acusó a Funes de recibir una avioneta como regalo de una empresa guatemalteca a cambio de favorecerla con la apropiación de un contrato para construir un puente valorado en más de US$ 8 millones sobre el Río Lempa, Guatemala.
El exmandatario ha negado las acusaciones y ha calificado la sentencia como «absurda». Argumenta que no conoce al dueño de la empresa y que el avión no está registrado a su nombre ni al de alguna sociedad de la que forme parte.
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Esta condena se suma a otras que enfrenta el expresidente en El Salvador, incluyendo una sentencia previa de 14 años por negociaciones con pandillas y otra de 6 años por defraudación fiscal. Además, tiene pendiente otras causas por corrupción relacionadas con malversación de fondos estatales y la construcción de una represa. En todas se ha declarado inocente.
Funes, quien gobernó El Salvador en el período 2009-2014, actualmente vive en Nicaragua bajo asilo político desde 2016, tras recibir la nacionalidad nicaragüense en 2019.
