Las autoridades de Río Grande do Sul, estado del sur de Brasil golpeado por las intensas lluvias de la última semana, han debido realizar la evacuación de más de mil presos de una prisión que se inundó, según informaron fuentes oficiales el día de ayer.
La mayoría de los internos de la Penitenciaría Regional de Jacuí fueron trasladados a la Penitenciaría de Alta Seguridad en la ciudad vecina de Charqueadas, luego de que las aguas inundaran el primer piso del centro penitenciario. Algunos reclusos fueron llevados a celdas ubicadas en el segundo piso de la misma prisión.
Aquellos presos que cumplen condena en régimen semiabierto fueron autorizados a permanecer en sus hogares, pero deben llevar tobilleras electrónicas durante al menos los próximos 20 días, hasta que el nivel del agua vuelva a la normalidad y puedan regresar a la prisión.
El superintendente de la Secretaría de Servicios Penitenciarios de Río Grande do Sul, Mateus Schwartz, indicó que algunas unidades carcelarias en Charqueadas también resultaron afectadas por las inundaciones, lo que obligó a reubicar a parte de los presos de manera temporal.
A pesar de las dificultades causadas por las inundaciones, tanto los presos como los guardias cuentan con suministros básicos como agua, luz y alimentos dentro de lo normal. Sin embargo, en otros municipios de Río Grande do Sul, como Porto Alegre, la capital regional, una gran parte de la población está sufriendo cortes en el suministro eléctrico y de agua potable.
Las fuertes lluvias en el sur de Brasil han provocado al menos 86 muertes y dejado a 134 personas desaparecidas. Más de 1,1 millones de habitantes en 385 de los 496 municipios de Río Grande do Sul se han visto afectados por las inundaciones, lo que ha generado escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos como electricidad y agua.
