Las redes sociales se han sorprendido al descubrir que los creadores del juego de cartas UNO no consideran necesario decir «uno» para ganar la partida, una norma que muchos jugadores suelen seguir de manera casi universal. Aunque el UNO tiene reglas establecidas por sus creadores, la sociedad ha desarrollado sus propias variaciones del juego a lo largo del tiempo.

A pesar de que la regla de gritar «uno» al quedarse con una sola carta era una de las pocas en las que la mayoría coincidía, los creadores del UNO han declarado que en realidad no es obligatorio decirlo en la última carta. Específicamente, afirman que solo se puede declarar «uno» durante el turno de la persona correspondiente, y si nadie se da cuenta de que solo le queda una carta después de que su turno haya terminado, ya no se puede obligar a esa persona a robar cartas adicionales.

Esta revelación ha sorprendido a muchos jugadores, ya que la costumbre de gritar «uno» se había arraigado en la mayoría, incluso durante varias rondas. Algunos jugadores han optado por ignorar esta información y bromear sobre la idea de que ni siquiera los creadores del UNO conocen la forma correcta de jugar.

El UNO parece ser uno de esos juegos donde las reglas «oficiales» pueden ser fácilmente reemplazadas por las variaciones creadas por diferentes grupos de amigos. Aunque existan reglas establecidas, la sociedad ha dado más importancia a las reglas acordadas en cada grupo, lo que hace que el juego sea aún más especial y adaptable.