El 23 de enero conmemoramos el Día Mundial de la Libertad, una fecha destinada a resaltar la importancia de este derecho fundamental y universal.

Esta celebración tiene sus raíces en dos eventos significativos. En 1954, alrededor de 22,000 prisioneros de guerra chinos en Taiwán optaron por no regresar a su país, logrando la libertad gracias a la colaboración durante la guerra de Corea. Además, el 23 de enero de 1958, en Venezuela, se formó una coalición cívico-militar que involucró al pueblo para derrocar la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez.

Otra versión señala que en 2007 se estableció el Día Mundial de la Libertad en conmemoración al aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau en 1945.

La libertad, entendida como la abolición de la opresión, implica la renuncia tanto a someter como a ser sometido, marcando el fin de la servidumbre.

Para una persona, la libertad puede traducirse también como autonomía interna o maestría sobre su propia condición interna. Esto abarca varios significados:

  • La capacidad de actuar conforme a su verdadero ser o valores.
  • La capacidad de actuar conforme a valores universales, como la verdad y el bien.
  • La capacidad de actuar de forma autónoma, libre de dictámenes externos o deseos arbitrarios.
  • La capacidad de actuar de acuerdo con las decisiones racionales.